miércoles, 4 de julio de 2012

Opinión: Regresa al poder el partido aplanadora


Por Armando García

Con el triunfo de Enrique Peña Nieto en las elecciones presidenciales de México, a pesar de sus promesas de campaña de que gobernará con una mentalidad nueva, es indiscutible que el representará los intereres de quienes lo postularon , lo promovieron, lo prepararon para resistir los ataques de sus contrincantes.

De su partido, se puede decir mucho, pero la historia habla por si sola. Los pueblos que no conocen o ignoran su historia, están condenados a repetirla. Con el triunfo de Peña Nieto, Mexico retrocederá años en el desarrollo de su democracia al volver a los tiempos del 'tapado', del 'dedazo', de una dictadura de partido, del encubrimiento de los delitos y crímenes de estado, de la compra de votos, de los asesinatos políticos, del partido aplanadora que arrazaba con todos en los tiempos de elecciones, sin medir las consecuencias. También se volverá a los tiempos de las masacres, los genocidios para detener los movimientos populares, de campesinos, de obreros y estudiantiles.

Durante 71 años el PRI gobernó al país bajo la sombra de una 'guerra sucia' contra todo aquel quel que se oponía a los gobiernos priístas. El liderazgo del PRI, como decía un tema de campaña, son los mismos 'dinosaurios pero más bonitos', sus candidatos, como Peña Nieto, son aquellos con rostro de actores promovidos y respaldados por las cadenas televisivas, las encuestadoras y las empresas de mercadotecnia que maquillan las verdaderas intenciones del PRI que son contrarias a las necesidades de la creacion de empleos, mejor alimentacion, mejor educacion, más desarrollo y seguridad de la población en general.

El pueblo mexicano, constitucionalmente hablando, tiene el derecho innalienable de cambiar la forma de su gobierno. Tuvo la oportunidad en 1968, pero el intento fue sangrientamente derrotado. Ahora, cuatro décadas después, el cambio puede estar en las manos jóvenes que son más de los 132 que dicen solamente se opusieron al ganador del PRI. Enrique Peña Nieto ganó con el 38 por ciento del voto, es decir no obtuvo el 50 más un por ciento del voto. Eso quiere decir que el 62 por ciento de los electores que emitieron su voto a favor de los otros tres candidatos se oponen rotundamente a su futuro mandato.

La legitimidad de su triunfo será tema hasta el día de su investidura como presidente. Y si realmente triunfó fradulentamente, dentro de Mexico será casi imposible probarlo, habría que llevar el asunto a instancias internacionales.

¿Viven extraterrestres entre nosotros?

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