Sunday, March 31, 2019

Los inmigrantes son mantenidos regularmente encerrados durante meses después de las órdenes de deportación





Cuando el gobierno de los Estados Unidos ordena que un inmigrante bajo su custodia debe ser deportado, se supone que la persona no debe permanecer encarcelada por mucho tiempo. Sin embargo, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) no suele deportar a las personas a la brevedad. Esto significa que miles de personas sufren detención durante meses después de ser ordenadas deportadas.

Esto es lo que la Oficina del Inspector General (OIG) del DHS encontró en un informe a principios de este mes.

El perro guardián federal examinó los casos de todos los que están bajo la custodia del DHS con órdenes de retiro en un solo día. La ley de inmigración generalmente requiere que el DHS deporte a las personas dentro de los 90 días posteriores a la orden final de remoción. Pero el DHS mantuvo a 3.053, casi una cuarta parte de las personas detenidas con órdenes de remoción finales, por más tiempo. Cuando la OIG volvió a registrar a esas personas tres meses después, se encontró que 1,284 todavía estaban detenidos.

Más de 1,000 inmigrantes aún permanecían encerrados más de 6 meses después de recibir sus órdenes finales de retiro.

Hace casi 20 años, en un caso llamado Zadvydas v. Davis, la Corte Suprema dictaminó que los inmigrantes con órdenes definitivas de expulsión no pueden ser obligados a permanecer detenidos por un período de tiempo ilimitado. Incluso si el gobierno no puede deportar físicamente a alguien de los Estados Unidos, la persona no puede permanecer en la cárcel por tiempo indefinido solo por su orden de expulsión.

Si la deportación no es previsible, generalmente se considera irrazonable mantener a una persona encarcelada por más de 6 meses después de una orden de expulsión. Hay una excepción para las personas que no han sido deportadas porque están impugnando una orden de expulsión en los tribunales. Muchas de las personas descritas en el informe de la OIG todavía estaban detenidas por este motivo. Sin embargo, otros permanecieron detenidos durante meses porque el DHS o los gobiernos extranjeros demoraron la obtención de los documentos de viaje necesarios o los arreglos de vuelo.

El cuarenta por ciento de las personas detenidas durante al menos 90 días después de que se llevaron a cabo las órdenes de expulsión debido a este tipo de demora creada por el gobierno. 300 de ellos todavía estaban bajo custodia del DHS 3 meses después de eso.

Si bien los hallazgos del informe de la OIG son desalentadores, no son sorprendentes. Bajo la administración de Trump, DHS ha ampliado su capacidad para detener a inmigrantes. Actualmente, el


Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los EE. UU. Detiene a 48,000 inmigrantes todos los días. El presidente Trump ha solicitado fondos para aumentar aún más la detención de inmigrantes.

Independientemente de la razón de la detención prolongada, no debe ser una práctica habitual del DHS encarcelar a los inmigrantes durante meses después de que se les ordene la remoción. La detención de inmigrantes es una forma de detención civil, lo que significa que no es una forma de castigo por cualquier conducta ilegal. Mantener a las personas encerradas porque están ejerciendo sus derechos legales para impugnar su deportación o debido a retrasos creados por el gobierno es injusto.

Recordando a César Chávez



Por Armando García

El 31 de marzo de 1927 nace en Yuma, Arizona, Cesáreo Estrada Chávez, hijo de inmigrantes del estado de Chihuahua en México, que huyeron de la persecución y la explotación que existía en su país a finales del Siglo XIX y principios del XX.
La historia reconoce a Cesáreo como al líder sindical agrícola, César Chávez, quien fundó en 1962 el único sindicato de campesinos exitoso en la historia de Estados Unidos. Esa lucha no fue fácil, hubo sacrificios, logros y fracasos, resultando con cinco mártires, asesinados por su participación por una vida digna para el campesino de los años 60s y 70s en los campos de California, Florida y Arizona.
Cesar pudo dirigir una lucha sin violencia, similar a la que Mahadma Gandhi hiciera en la India con el boicoteo a la producción de sal, para beneficio de los británicos. César exitosamente pudo convencer al consumidor estadounidense de no comprar uvas, ni vegetales, ni bananas entre otros productos producidas por las empresas agrícolas que ocupaban mano de obra, inmigrantes representados por la Unión de Campesinos de América, liderada por Chávez.
César logró que las grandes empresas agrícolas se doblegaran ante la presión del boicoteo a los productos agrícolas, un arma económica, infalible, que afectó directamente a la riqueza de los poderosos, los intocables, de los influyentes en todos los aspectos de nuestra sociedad.
A través del boicoteo a productos agrícolas manchados de explotación, marginación y humillación, la sociedad estadounidense se hizo participe de este movimiento.
Después de esos triunfos, le tomó a Cesar toda década de los 80, hasta su fallecimiento inesperado en 1993, afianzar el sindicato, preparar a su mesa directiva, en aspectos de dirección y administración, hasta lo ultimo en mercadotecnia social, en mercar una causa, una idea, un pensamiento, una solidaridad, una dignidad hacia el trabajador agrícola.
Para los que trabajamos a su lado, fue una experiencia, que nos cambioo la vida, definiendo para muchos la línea de la lucha por la justicia social que muchos emprendimos en nuestra vida profesional.
Cada vez que tengo la oportunidad de escribir sobre Cesar, siempre he dicho que cada pueblo, cada nación, cada sector empobrecido ha tenido un caudillo que ha luchado por que la justicia llegue a los más necesitados, a los parias, a los desamparados, a los que con su sudor y su trabajo edifican la riqueza de las sociedades en las que le tocó vivir.
Los campesinos mexicanos tuvieron a su Emiliano Zapata, los indígenas mayas tuvieron a Jacinto Canek, los nicaragüenses a Sandino, los cubanos a Martí, y así sucesivamente. Algunos de esos caudillos triunfaron, otros fueron cegados al principio o a la mitad del camino y muchos con ahínco levantaron la bandera de su lucha y han seguido adelante.
El dramaturgo alemán Bertolt Brecht dijo que hay hombres que luchan un día, y son buenos. Hay otros que luchan muchos días, y son mejores. Pero hay otros que luchan toda su vida, esos son los imprescindibles.
César Chávez fue uno de los imprescindibles y su legado sigue vivo gracias a quienes han tomado las riendas del liderazgo de su lucha y de otros que gracias a su ejemplo caminan por el sendero de la interminable lucha social.
A casi 26 años de su muerte, la lucha de César Chávez afortunadamente sigue siendo escuchada en muchos rincones del país, y en otros ha querido ser borrada de los libros de la historia.
El cineasta mexicano Diego Luna, llevo al celuloide estadounidense, parte de la trayectoria de Chávez. Esta película podrá ser la primera en su categoría, pero nunca se comparará con las filmaciones de 16 milímetros realizadas durante el movimiento campesino. Un movimiento que sentó el ejemplo del estilo de lucha necesario en este país para conseguir conquistas laborales, dignas de un ser humano.
Se han nombrado escuelas, avenidas, centros de enseñanza, han pintado murales, recordando la lucha campesina en California, que fue conocida en el país, Europa y América Latina.
California celebra cada 31 de marzo, como día festivo en honor a César. Falta ver para cuando el país logra tener su día Nacional Campesino honrando la memoria de Chávez.
César logró abrir los ojos a una sociedad que el alimento que uno se lleva todos los días a la boca, fue cosechado por alguien que no tiene suficiente para darle de comer a sus hijos y menos para sostener a su familia.
César dijo que el sufrimiento del campesino no tiene precio, pero logró que los agricultores cedieran en compensar ese sufrimiento al mejorar las condiciones de trabajo y al conseguir beneficios sindicales.
César ya no está físicamente con nosotros. El ya no dirige las marchas, ni los boicoteos, ni la lucha por una reforma migratoria, ni contra el racismo, nazista de Donald Trump.  Pero si nos dejó el método a seguir, sin violencia. La consigna de ¡Sí se Puede! que se escuchó desde los surcos del campo hasta las ciudades, se escuchó en todo el mundo cuando el ex Presidente Obama la utilizó ampliamente en su campaña electoral.
Obama, fue al sitio donde esta sepultado César, en la Paz, Keene, localizado en las montañas de Tehachapi, California, declarando el sitio como Parque Nacional. Cesar fallece en Yuma, Arizona el 23 de abril de 1993 a la edad de 66 años. En el 2019, cumpliría 92 años.
Su lucha no debe olvidarse, debe ser conocida en todos los rincones del país y además la lucha debe seguir, ya que el campesino que César organizó, ya muchos tampoco están con nosotros.
Nuevas generaciones de mano de obra joven llegan a los campos, a las fábricas, a las ciudades, provenientes de América Latina y de otras partes del mundo. Algunos recogerán las conquistas de César, otros desgraciadamente serán explotados y humillados por sus patrones y discriminados por la sociedad que siempre lo ha mirado con malos ojos. Ahora más debido a la expresiones xenofóbicas y racistas del Presidente Trump contra los migrantes mexicanos y centroamericanos. Pero las enseñanzas de qué se debe hacer, y cómo se puede ganar, ya están escritas, simplemente hay que ponerlas a la práctica, tanto por la nueva oleada de inmigrantes que peregrinan hacia los Estados Unidos como por la nueva mano de obra agrícola, como los nuevos y futuros dirigentes de la Unión de Campesinos.

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Remembering César Chávez



By Armando García

On March 31, 1927, Cesáreo Estrada Chávez, son of immigrants from the state of Chihuahua in Mexico, was born in Yuma, Arizona, who fled persecution and exploitation that existed in his country in the late nineteenth and early twentieth centuries.
The story recognizes Cesáreo as the agricultural union leader, César Chávez, who founded in 1962 the only successful farm workers union in the history of the United States. That struggle was not easy, there were sacrifices, achievements and failures, resulting in five martyrs, killed for their participation for a decent life for the farm workers of the 60s and 70s in the fields of California, Florida and Arizona.
Cesar could lead a fight without violence, similar to the one Mahatma Gandhi led in India with the boycott of salt production, for the benefit of the British. César successfully persuaded the American consumer not to buy grapes, vegetables, or bananas among other products produced by grower companies, whose labor force was mainly immigrants represented by the United Farm Workers of America, led by Chavez.
César succeeded in forcing the large agricultural companies to bow to the pressure of the boycott of agricultural products, an inexpensive, infallible weapon that directly affected the wealth of the powerful, the untouchable, of the influential in all aspects of our society.
Through the boycott of agricultural products tainted with exploitation, marginalization and humiliation, American society became involved in this movement.
After those triumphs, Cesar took all the decade of the 80, until his unexpected death in 1993, strengthen the union, prepare his board of directors, in management and administration, to the latest in social marketing, to merit a cause , an idea, a thought, a solidarity, a dignity towards the agricultural worker.
For those of us who work alongside with him, it was an experience that changed our lives, defining for many the line of struggle for social justice that many of us undertook in our professional life.
Every time I have the opportunity to write about Cesar, I have always said that every people, every nation, every impoverished sector has had a caudillo who has fought for justice to reach the needy, the outcast, the hopeless, those who with their sweat and their work build the wealth of the societies in which they lived.
The Mexican farm workers had their Emiliano Zapata, the indigenous Mayans had Jacinto Canek, the Nicaraguans had Sandino, the Cubans had Martí, and so on. Some of those caudillos triumphed, others were blinded at the beginning or the middle of the road and many with eagerness raised the flag of their struggle and have moved on.
The German playwright Bertolt Brecht said that there are men who fight one day, and they are good. There are others who fight many days, and they are better. But there are others who fight all their lives, those are the indispensable.
César Chávez was one of the indispensable ones, and his legacy is still alive thanks to those who have taken the leadership of his struggle and others who, thanks to his example, walk the path of the endless social struggle.
Almost 26 years after his death, César Chávez's struggle fortunately continues to be heard in many corners of the country, and in others he has wanted to be erased from the books of history.
The Mexican filmmaker Diego Luna, took to the American celluloid, part of the trajectory of Chávez. His film may be the first in its category, but it will never be compared to the 16-millimeter footage made during the farm workers movement. A movement that set the example of the style of struggle necessary in this country to achieve labor conquests, worthy of a human being.
They have named schools, avenues, schools, painted murals, remembering the farm workers struggle in California, which was known in the country, Europe and Latin America.
California celebrates every March 31, as a holiday in honor of César. It is still necessary to see when the country manages to have its National Farm workers Day honoring the memory of Chávez.
Cesar managed to open the eyes to a society that the food that one takes every day to the mouth, was harvested by someone who does not have enough to feed his children and less to support his family.
César said that the farm workers’ suffering is priceless, but he managed to make farmers give in to compensate for this suffering by improving working conditions and obtaining union benefits.
Cesar is no longer physically with us. He no longer leads the marches, nor the boycotts, nor the fight for immigration reform, nor against racism, and nacist statements by President Donald Trump. Instead, Cesar left us a method to follow, without violence. The slogan of ¡Sí Se Puede! It can be done! that was heard from the furrows of the countryside to the cities, it was heard around the world when the former President Obama used it extensively in his election campaign.
Obama, went to the site where César is buried, in La Paz, Keene, located in the mountains of Tehachapi, California, declaring the site as a National Park. Cesar died in Yuma, Arizona on April 23, 1993 at the age of 66. In 2019, he would be 92 years old.
His struggle should not be forgotten, it should be known in all corners of the country and also the fight should continue, since the farm workers that Cesar organized, and many are not with us either.
New generations of young labor arrive in the fields, in the factories, in the cities, from Latin America and other parts of the world. Some will pick up Cesar's conquests, others will unfortunately be exploited and humiliated by their bosses and discriminated against by the society that has always looked upon him with bad eyes. Now more because of the xenophobic and racist expressions of President Trump against Mexican and Central American migrants. But the teachings of what to do, and how to win, are already written, they simply have to be put into practice, both by the new wave of immigrants who make a pilgrimage to the United States and by the new agricultural workforce, as the new and future leaders of the United Farm Workers Union.

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PORTADA NUESTRA AMERICA VOL XXVII # 3


Análisis a Fondo: La guerra sucia continuará; le conviene a Washington

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